Scarlett Rifo y Marco Parada, dupla del Programa “Aquí, Presente” del Liceo Portal de La Cisterna

“Aquí, Presente” ha permitido visibilizar sus objetivos desde una mirada más cercana a lo que una institución educativa debiera hacer en términos de resguardo de derechos. Revisa la entrevista realizada a la dupla psicosocial del programa inserta en el Liceo Portal de La Cisterna.

“Aquí, Presente” ha permitido visibilizar sus objetivos desde una mirada más cercana a lo que una institución educativa debiera hacer en términos de resguardo de derechos. Revisa la entrevista realizada a la dupla psicosocial del programa inserta en el Liceo Portal de La Cisterna.

Ustedes llevan trabajando juntos desde mayo de 2015, ¿cómo recuerdan el día en que llegaron?

Scarlett Rifo: Tuvimos un recibimiento muy afable y cordial; considerando que era un momento complejo para el liceo pues estaba en toma; fueron casi dos meses, donde no pudimos interactuar directamente con los alumnos, pero sí con el equipo directivo, lo que nos ayudó mucho pues creamos lazos que nos abrieron camino para trabajar bien con los chicos del liceo.

Marco Parada: Además, un plus fue que contamos con la ventaja de que el director ya conocía el “Aquí, Presente”, de hecho, él había respaldado (de alguna manera) una solicitud de trabajo de intervención. Se había documentado respecto de las posibilidades que ofrecía el programa lo que fue un gran avance para desarrollar un buen trabajo. Llegamos a un colegio que sabía hacia dónde íbamos, pese a que la experiencia era nueva y no se conocía el trabajo práctico…

¿Cómo sintieron que fue la acogida de la comunidad educativa?

Scarlett Rifo: En nuestro discurso siempre ha estado presente “ponernos al servicio de la comunidad”, entonces, desde ahí empezamos a crear la consciencia de que veníamos a ser parte de ella y en ningún caso a ser interventores ajenos, externos o expertos…

Marco Parada: Además, nuestro trabajo se funda en la colaboración, lo que implica estar permanentemente en la escuela no como una visita o un programa de intervención, sino como un miembro más, contrario a lo que sucede en otros establecimientos con profesionales de la misma índole. Además, por lo general, las duplas que están instaladas en los colegios llevan a cabo un trabajo más bien clínico de casos con conflicto, nosotros realizamos un trabajo cercano y directo con la comunidad educativa, donde nos insertarnos de tal manera que nos apoyáramos mutuamente, por ejemplo, en la revisión del Manual de Convivencia y los instrumentos de gestión, y así enfocarnos hacia un trabajo de resguardo que propiciara condiciones para que los estudiantes quisieran estar ahí y tuvieran mejores posibilidades estando ahí.

¿Con qué realidad se encontraron?

Scarlett Rifo: Lo que más nos impactó en un principio fue la soledad que sentimos en la que estaba el Liceo…; muy oscuro, sin vida, porque es muy grande y como había pocos estudiantes, se notaba mucho. Además, estaban todos sin actividades, con sus mochilas en los pasillos, sin interactuar… Esa fue la primera impresión. Más allá de lo triste de los casos particulares fue el panorama general, lo que el colegio expresaba en sí mismo…, no había motivación lo que nos llamó la atención.

Marco Parada: Otro punto relevante es que este colegio está lejos de tener relaciones de carácter violento, pero si nos resultó violento el sentimiento de soledad y de desesperanza aprendida que habían desarrollado los distintos estamentos, no sólo los estudiantes, los docentes también. Como a los docentes recién los vimos en agosto, después de la movilización, palpamos esa sensación de pesar respecto de lo que estaba ocurriendo con la Educación Pública, por ejemplo, con un fantasma permanente del cierre del colegio, justamente por la baja en la matrícula. Los estudiantes tenían una visión muy oscura respecto de los niveles de atención que recibían de parte de sus docentes, es decir, había toda una relación ahí que ponía gris al colegio y en una forma de trabajo poco estimulante.

Pensando en su trabajo cotidiano, ¿cómo es su día a día?

Marco Parada: Tenemos una planificación oficial diaria y semanal que manejamos junto a la Coordinación del programa, la que normalmente está sujeta a las contingencias diarias. Esto nos permite realizar nuestro trabajo diario y permanente de comunicación no sólo con los estudiantes, sino con todos los estamentos.

Scarlett Rifo: Tenemos una oficina puertas abiertas que nos permite, en todos los recreos, recibir a los estudiantes. Ellos van a vernos para pedirnos materiales, apoyo en ciertas materias, útiles deportivos, nos dan aviso cuando faltan cosas, etc. Nos piden de todo.

¿Con cuántos casos trabajan ustedes?

Marco Parada: Alrededor de 80 casos, juntando las tres fases de riesgo, que son las que manejamos en el programa. Pero nuestro trabajo no sólo se limita a los chicos que corresponden a estás fases, sino que también apoyamos a quienes necesitan orientación o ayuda en alguna materia, estamos abiertos para hacerlo y así lo entiende toda la comunidad.

¿Qué expectativas tenían al llegar?, ¿se han cumplido?

Marco Parada: Llegamos a insertarnos a la escuela con un programa que estaba en pleno proceso de desarrollo, por lo que hemos ido construyendo objetivos en la relación diaria con el establecimiento, lo que nos ha permitido crecer profesionalmente y fortalecer la relación con la comunidad educativa. Pero sin duda, que nuestras expectativas si se han ido concretando. Es así que el propio director del liceo, siempre relata que el “Aquí, Presente” ha permitido que el liceo visualice sus objetivos, en términos de resguardo de derechos, tal como debiera de ser. Esto, sin duda, ha generado un impacto súper positivo en todos los que estamos en el liceo. En cuanto a los resultados en 2105 a esta fecha había 62 estudiantes que se habían retirado del establecimiento, de una matrícula cercana a los 200 niños, y hoy (a la fecha) se han retirado sólo 14. Suma a eso, que el año pasado teníamos una asistencia del 67%-68%, por debajo de la media para que los chicos pudieran pasar de curso, hoy contamos con un 83% de asistencia permanente al establecimiento…

¡Son excelentes resultados…!!

Scarlett Rifo: Sí, y lo destacable es que estos buenos resultados no son por una “persecución” a los casos, son porque en nuestro discurso constante está la importancia de la educación, no como obligación, sino que como un derecho.

Marco Parada: Pero los resultados importan y no tanto. Sí importan porque son los números los que demuestran que hay más niños en las salas y que hay un índice de ausentismo menor. Pero no resultan tan relevantes como dato estadístico en la medida que cada uno de esos números es un estudiante que se siente acogido por su establecimiento, que está además resguardado en su propio derecho, siendo un aporte a la co-construcción de una comunidad educativa. Aquí, los números se vuelven realidades cotidianas con rostro y nombre.